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Mucho se ha hablado acerca de la decisión tomada por Suecia y Finlandia de dejar de lado su política neutral y unirse a la “Organización del Tratado del Atlántico Norte” mejor conocida como OTAN, por sus siglas en inglés. La OTAN es “la alianza” entre países europeos y norteamericanos y fue creada en tiempos de posguerra para proteger a los 10 miembros iniciales de la amenaza que en el mundo bipolar, representaba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Es importante mencionar que las organizaciones como la OTAN o la ONU, emanadas de Bretton Woods, empezaron a sufrir un desgaste con la caída del muro de Berlín que terminó por afianzarse con la desaparición del bloque socialista. Con la llegada del nuevo milenio y el auge de China en la carrera por la hegemonía mundial, dichas organizaciones aceleraron su desgaste; algunos se cuestionaban incluso su propia utilidad.

En este sentido, hasta el año pasado, la OTAN parecía entrar en un letargo del cual difícilmente saldría; sin embargo, con la invasión rusa a Ucrania, la vieja alianza entre dos continentes parece haber recobrado su importancia y el sentido de su existencia. Prueba de ello son 2 países nórdicos y neutrales que tras 3 meses de guerra en sus fronteras, han decidido solicitar el ingreso a la alianza.

Aunque la la decisión de Suecia y Finlandia de unirse a la Organización ha sido celebrada por países de la Unión Europea y por 29 de los 30 de la OTAN, la Turquía liderada por Erdogan ha sido la excepción. ¿Y por qué?

Turquía lleva años en un proceso larguísimo por entrar a la Unión Europea; algo que se le ha negado. Ahora que el ingreso a la OTAN de 2 miembros más depende de este país, el presidente de Turquía ve ésta como una oportunidad de oro para realizar algunas demandas que le favorezcan a cambio de su voto a favor. A cambio de levantar el veto, los países nórdicos tendrán que demostrar su apoyo a Turquía en la lucha contra el terrorismo, o mejor dicho, contra los opositores al régimen de Erdogan; levantar las restricciones a la exportación de armas y sobre todo, apurar el proceso de entrada al bloque comunitario. Todo con miras a las elecciones presidenciales de 2023.