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Después de que el presidente iraní, Hassan Rouhani, anunciara que Irán dejaría de cumplir algunos compromisos del Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés), también llamado Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), las alarmas empezaron a sonar.

Sin embargo, antes de que Irán realizara lo anterior, Rouhani decidió otorgar un plazo de 60 días a los países firmantes para que continuaran con los compromisos adquiridos en el pacto nuclear firmado en 2015 por Irán, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, China y Rusia

Ante el repunte de tensiones entre Washington y Teherán, la prensa internacional ha condenado las acciones de Rouhani, a pesar de que las acciones de Irán únicamente responden a la retirada de EE.UU. del pacto, la reimposición de sanciones así como la amenaza nuclear israelí.

Aumento de Tensiones entre Washington y Teherán

Las tensiones entre EE. UU. e Irán se remontan a mayo del 2018, cuando Trump anunciara la salida de Estados Unidos del pacto nuclear y a la par, impusiera nuevas sanciones en un esfuerzo por disminuir las ventas internacionales de petróleo iraní y mermar la economía del país ubicado en el Golfo Pérsico.

Recapitulando, el acuerdo nuclear o PIAC, se creó en 2015 con el objetivo reducir la infraestructura nuclear y recortar drásticamente las reservas de uranio poco enriquecido para evitar así, que Irán pudiera utilizarlo para la fabricación de una bomba nuclear. Todo esto se lograría a cambio de eliminar las sanciones económicas internacionales impuestas a Irán por EE. UU., la Unión Europea y el Consejo de Seguridad de la ONU, antes de la firma del PIAC.

De verificar que Irán cumpliera con los compromisos del acuerdo se encargaría el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) con sede en Viena. Entre las diversas tareas de dicha Organización se incluía controlar las instalaciones nucleares iraníes además de realizar informes periódicos sobre los acuerdos de este pacto nuclear.

Antes de que Trump sacara a su país del pacto so pretexto de una promesa de campaña, los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica declararon que Irán había cumplido con los compromisos del PIAC.

La salida de EE. UU. del este implicó, además del restablecimiento de sanciones a Irán, el restablecimiento de “las sanciones secundarias”, es decir, las que se aplica a las empresas extranjeras que hagan negocios con la república islámica, por ejemplo, empresas petroleras europeas.

Política exterior de Trump: menos Obama y más Netanyahu

Con la decisión del año pasado, la política exterior de Donald Trump (basada en emociones mas no en datos) empezaba a cimentar su camino: por un lado, acabar con el legado de Barack Obama y por el otro, patrocinar la política israelí de Benjamín Netanyahu.

Dentro de la agenda política de Trump, aumentar la presión política, económica y propagandística sobre Irán, forman parte de una estrategia para borrar el legado de su antecesor (recientemente, vetando el acceso al ejército a las personas transgénero y estableciendo un derecho de admisión en los albergues para indigentes a fin de impedirles el acceso). Además, durante su administración ha sido evidente la postura de apoyo que se le ha dado a Israel y a su política de línea dura en la región de Oriente Medio y África del Norte.

Lo anterior también se refleja en la decisión de incluir a la Guardia Revolucionara de Irán como un grupo terrorista. (Es la primera vez que EE. UU. incluye al cuerpo militar de un país en su lista de grupos terroristas).

A razón de las tensiones, Irán podría estar exagerando sus capacidades bélicas, sin embargo, Estados Unidos ha aprovechado la oportunidad para aumentar el tono de sus políticas hostiles en el golfo Pérsico. Lo que le serviría si estuviera pensando en iniciar una nueva invasión.

Armamento nuclear, una amenaza real

Si bien Irán cumplió con los compromisos del JCPOA y actualmente no cuenta con ningún arma nuclear según informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica, la amenaza nuclear en el mundo es real.

Según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI por sus siglas en inglés) en 2018 existían más de 14.400 armas nucleares en manos de nueve países.

Aunque Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte figuran entre los países con armamento nuclear, son Rusia y EE. UU. los Estados que poseen 92% del armamento nuclear total.

Con lo anterior, se puede concluir tal como en la guerra comercial entre EE. UU. y China (Caso Huawei) que no se trata de un tema de seguridad, sino más bien de geopolítica.

El problema en sí no la proliferación nuclear o el espionaje que se perpetre, (refiriéndonos en específico a estos dos ejemplos) sino más bien, se trata de de qué Estado o Estados van a la cabeza de la carrera por la hegemonía nuclear o tecnológica. De la cual, Estados Unidos no se puede permitir ser rebasado.

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