Justo en los días más calurosos no sólo del año sino de la historia reciente, gracias al fenómeno meteorológico anual conocido como canícula (caracterizado por un incremento de temperaturas y una disminución de lluvias, que este año causó incendios en Grecia y Suecia y muertes en Japón, Corea del Sur y España debido al extremo calor), nos llegó una noticia [in]esperada. Para el primero de agosto, los humanos habíamos consumido todos los recursos renovables que la Tierra es capaz de producir para todo un año, es decir, en tan sólo 212 días, nos terminamos los recursos renovables que debían durar 365 días.

Al respecto, la ONG Global Footprint Network (GFN) publicó:

“El primer día de agosto habremos utilizado todos los árboles, agua, suelo fértil y peces que la Tierra nos puede ofrecer en un año”.

GFN, instauró en 1987 el primer Overshoot day (en español, Día de la Sobrecapacidad de la Tierra), el cual marca el día en el que los humanos rebasamos el límite de recursos anuales. En 1987, el Overshoot day llegó el 19 de diciembre, a principios de milenio, en el 2000, fue el 1° de noviembre y el año pasado, en 2017, el Overshoot day se presentó el 2 de agosto. Con lo anterior, no cabe duda de que nos hemos estado esforzando en romper récords históricos negativos.

Con base en los datos que Global Footprint Network (GFN) presenta este año, el Overshoot day habría llegado desde el 09 de febrero si la población mundial consumiera recursos como las personas de Qatar, ahora bien, si lo hiciéramos como Luxemburgo, un pequeño país europeo, tan solo unos días después, si el mundo consumiera recursos como en México, el Overshoot day sería hasta el 29 de agosto y si consumiéramos recursos como lo hacen en Vietnam todavía habría recursos suficientes hasta finales del 2018.

Aunque existen varias estrategias para revertir el daño causado por la humanidad y transitar hacia un mundo sostenible, hoy en día, las más populares son las que se refieren a temas como generación de energía, producción, distribución y consumo de los alimentos y a la generación de los desechos.

Desde hace varios años, se ha librado una batalla contra los desechos plásticos que se expanden a nivel mundial. Debido a que la mayoría de éstos tarda cientos de años en desintegrarse por completo y que su vida útil se reduce a minutos, provocan la obstrucción de los sistemas de drenaje agravando la intensidad y la duración de las inundaciones, o bien, terminan acumulándose en los océanos. Gracias a esta problemática, son varios los países que ya prohíben el uso de las bolsas, utensilios y recientemente, los popotes plásticos.

Pero, ¿cuándo se hizo popular prohibir el uso de los popotes? y, ¿qué tan eficaz es dejar de usar sólo los popotes si existen otros cientos de productos hechos a base de plástico que se siguen produciendo y desperdiciando a diario? y lo más importante, ¿prohibir los popotes es “la solución” al problema de la contaminación?

¿Prohibir los popotes como solución?

Aunque parece lo contrario, las campañas anti-popote no son una nueva moda. Era 2011 cuando un niño de 9 años, Milo Cress, inició en Estados Unidos el proyecto Be Straw Free (en español, Vive libre de popotes) convenciendo a la Asociación Nacional de Restaurantes de su país, de eliminar la práctica de introducir los popotes en las bebidas cuando son servidas a los clientes. En otras palabras, gracias a Milo, la práctica de darle un popote al cliente cuando éste lo pidiera, empezó a copiarse en otros países.

A pesar de esto, en agosto de 2015, cuando empezó a circular un vídeo que muestra como tratan de retirar de la nariz de una tortuga fragmentos de popote, que se desató la concientización del mismo.

Y en México ¿qué pasa?

En México, a pesar de que no existen cifras oficiales de cuántos popotes se tiran a la basura, existen aproximaciones de cuánto plástico acaba en los basureros municipales y locales del país. Según datos de la Asociación Nacional de Industrias del plástico (ANIPAC), alrededor del 12% de la basura de México es plástico. Con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de las 86.343 toneladas de basura que producimos, al día, 10.350 toneladas son basura plástica.

Hace apenas unas semanas, la Cooperativa Pascual, dueña de las bebidas Boing, se pronuncio a favor de disminuir el uso de los popotes en sus productos y, días después, Hyatt Hotels Corporation copió la iniciativa, afirmando que eliminaría el uso del plástico de un solo uso, es decir, además de los popotes, también disminuirían el uso de los agitadores de bebidas en todos sus hoteles del mundo.

De igual manera, en julio de este año, Starbucks Coffee Company anunció que también eliminará los popotes de plástico en sus más de 28,000 tiendas y cafeterías a nivel global, lo que incluye los establecimientos de nuestro país.

México y el problema público del plástico

Profundizando en el tema de la generación de desechos plásticos en nuestro país, México es el segundo consumidor de botellas de plástico para refrescos y el primero, para agua a nivel mundial, lo que provoca que más de 90 millones de botellas terminen contaminando nuestras calles, ríos y mares.

Según datos de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados, el consumo de Polietileno Teraftalato mejor conocido como PET, supera las 700, 000 toneladas anuales. Dicha comisión, presentó una iniciativa para reformar la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, con la finalidad de disminuir el uso de popotes en establecimientos de alimentos y bebidas. En abril de este año, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó con 245 votos a favor, 70 abstenciones y cero en contra, dicha iniciativa.

Para subsanar este problema público, existen estados de la República en donde sus legislaciones locales prohíben el uso de popotes de plástico. A pesar de estos esfuerzos, la eliminación del popote en el consumo de bebidas apenas significa el 0.05% de todos los desechos plásticos generados en nuestro país según datos de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico,

Entonces, ¿eliminar el uso de los popotes es suficiente o no, para disminuir la contaminación?

Como he mencionado a lo largo de este artículo, si bien, reducir el uso de popotes plásticos es una medida con efectos que a corto plazo parecen no muy significativos sobre todo si la comparamos con otras medidas que desencadenan efectos positivos visibles más rápido, lo cierto es que, dichas medidas aunque rápidas también son más caras, por ejemplo, la transición a energías verdes.

Medidas rápidas y fáciles de implementar y que además sean baratas, como la prohibición del uso de popotes de plástico son una garantía. Si bien se seguirán produciendo y ofertando popotes en el mercado mexicano, el efecto moral (consecuencia de que hoy en día ya es mal visto pedir un popote), puede generar en un futuro cercano un cambio de paradigma cultural. Para mí, esta prohibición a la que veo como un punto de partida, contribuirá a incentivar cambios a nivel gubernamental y en el sector privado, generando políticas públicas y acciones encaminadas a proyectos más grandes, ambiciosos y agresivos como por ejemplo, prohibir el uso de productos hechos a base de plástico, no sólo en México, sino en todo el mundo.

¿Qué si recomiendo decir “SinPopote, por favor”? Definitivamente.