Foto: Cruces rosas en memoria de las victimas de feminicidios en Ciudad Juárez, Chihuahua /AFP

En 1893, Nueva Zelanda se convirtió en el primer país a nivel mundial en permitir el voto femenino. Más de 100 años después, recién el 12 de diciembre del 2015 en unas elecciones municipales, las mujeres de Arabia Saudita pudieron votar y ser votadas por primera vez en la historia de su país.

Aunque aquella elección significó un avance en pro de los derechos de las mujeres saudíes, lo cierto es que el reducido número de centros de registro y la dificultad a la hora de comprobar su identidad y residencia, terminaron por limitar el libre proceso democrático de las votantes mujeres en la monarquía.

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Si bien, con dicha elección y con otras reformas, como la de permitir la entrada de las mujeres a los estadios de futbol a principios del 2018, gracias a la “bondad” del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán, de decidir que el futbol también sería cosa de mujeres, después de adecuar los estadios de futbol con “áreas” especiales para mujeres y que incluso contarían con baños y estacionamiento propio (con propio me refiero a separados de las gradas, baños y estacionamiento de los hombres) y el permitir a mediados del año pasado, que las mujeres puedan manejar sin tener que estar acompañadas de un tutor, la monarquía ultraconservadora del rey Salmán bin Abdulaziz se mostraba más abierta en temas de igualdad de derechos, sin embargo, sus políticas no han sido suficientes para otorgar ni garantizar el derecho al disfrute pleno de los mismos.

En virtud de una estricta interpretación literal del islam, en pleno 2019, las mujeres en Arabia Saudita siguen sin poder obtener un pasaporte o cualquier documento de identificación, así como viajar al extranjero sin el permiso de un hombre.

Además, bajo el “sistema de tutela” tampoco pueden estudiar en una universidad, abrir una cuenta bancaria, casarse, divorciarse, salir de prisión (las mujeres pueden ser encarceladas por el delito de desobediencia al tutor), asistir a espacios públicos ni vestir como ellas quieran. La Policía Moral saudí se encarga de vigilar que las mujeres usen “ropa decente y respetuosa”, en otras palabras, usar “abaya” (túnica larga y holgada).

Foto: Pictoline

Pero ¿qué relación tiene la manera de vivir de las mujeres de Arabia Saudita comparada con la de México? ¿A caso no es Arabia Saudita una monarquía dictatorial en la cual las mujeres no pueden salir de su casa sin permiso? y ¿México una democracia en dónde las mujeres gozamos de nuestros derechos?

México, ¿igual o peor que Arabia Saudita?

Según el ranking de los Mejores países para ser mujer del US News & World Report de 2019, en donde el #1 es el mejor país (Suecia) y el #80, el peor (Myanmar), México se encuentra ubicado en el lugar #60.

En pocas palabras, esto quiere decir que, en temas como seguridad, derechos humanos, igualdad de género, igualdad de ingresos y progreso, México se encuentra ubicado entre los 20 peores países para ser mujer y que incluso las condiciones en Arabia Saudita son “mejores” que las existentes en nuestro país.

En el marco del Día Internacional de la mujer, escribo que ser mujer en México significa vivir con miedo, miedo al acoso callejero o laboral, miedo a caminar sola por una calle oscura, miedo a subirte sola a un taxi/Uber/Cabify, miedo a que nos violen, miedo a que nos desaparezcan, miedo a que nos maten, miedo a que nuestros gobernantes continúen ignorándonos y, sobre todo, miedo a que la justicia siga sin llegar.

Aunque el día de mañana haya mucho que celebrar, lo cierto es que todavía nos falta mucho por exigir.

Foto: Cuatoscuro

Datos de la violencia machista en México: