Foto: AsiaNews/ Agencias

Si bien el Hajj es un evento religioso, eso no lo exime de los peligros causados por el amontonamiento de millones de personas, que tienen que cumplir todas juntas con una serie de rituales a la misma hora y en el mismo lugar. Tras la estampida de 2015, las autoridades saudíes han intensificado sus medidas y han sido obligadas a invertir en infraestructura que mejore la seguridad y capacidad logística de La Meca.

Después de un mensaje televisado en honor a la celebración musulmana, el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz, se dirigió a los fieles vía twitter:

“El mayor de los honores otorgados por el Creador a nuestro país es el de ponerse al servicio de los invitados de Dios”.

Tensión en el Golfo Pérsico

Peter Hermes Furian
Peter Hermes Furian

La peregrinación de este año, se encuentra sumergida en un escenario de complejidad tanto a nivel interno como externo. Con el ascenso al trono del príncipe heredero, se ha incrementado la represión de los opositores del reino, generando incertidumbre en la estrategia de implementación de las reformas económicas y sociales impulsadas por el régimen saudí en el Plan Visión 2030.

En medio de la crisis diplomática que estalló a mediados del 2017 entre Qatar y Arabia Saudita, respaldada por Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto, sus aliados del Golfo, Qatar, próxima sede de la Copa Mundial de la FIFA en 2022, fue acusada de coludirse con grupos terroristas y de un acercamiento político con Irán, principal enemigo de Riad. Bajo ese contexto, Arabia Saudita enfrenta acusaciones de utilizar la peregrinación Hajj con fines políticos exhortando a Qatar a ceder ante una lista de 13 exigencias, entre las que se incluye el cierre de la cadena estatal, Al Jazeera.

Según declaraciones del ministerio de Arabia Saudita para el Hajj, a pesar del conflicto diplomático, alrededor de 1.200 ciudadanos de Qatar podrían asistir a la peregrinación de este año gracias a un sistema de cuotas, por lo que desde junio, dicho ministerio anunció la apertura de un sitio web para que la población catarí pudiera registrarse y viajar a la ciudad La Meca. Sin embargo, funcionarios de Qatar han declarado que les fue imposible registrarse, denunciando que Arabia Saudita está politizando la fiesta religiosa más importante del Islam.

Luis Vazquez/ Gulf News

Un año después de cortar relaciones diplomáticas, bloqueando terrestre, marítima y aéreamente a Qatar, la monarquía saudí anunció su nuevo proyecto en el Golfo Pérsico; la excavación de un enorme canal de agua llamado Canal de Salwa, ubicado a un kilómetro de la frontera oriental con Qatar, la única frontera terrestre de ese pequeño país arábigo. 

De aprobarse la construcción de dicho proyecto (que parece pretende aislar a Qatar), la monarquía saudí realizará un canal de 60 kilómetros de largo, 200 metros de ancho y hasta 20 metros de profundidad a un costo de 2.8 mil millones de dólares. En dicha zona, Riad planea instalar una base militar y un cementerio de residuos nucleares para la central atómica que también está en planes de construcción.

Aunque el gobierno saudí ha declarado que la construcción de su propio Canal de Suez responde solamente a objetivos políticos y económicos para su desarrollo turístico; el Canal de Salwa es un mensaje contundente pero silencioso a lo que parece ser una estrategia impuesta por Arabia Saudí y sus aliados a Qatar, un pequeño [pero muy rico] país que parece no inmutarse por ese “ajuste de cuentas”.