Foto: Cuartoscuro

El día de ayer con 9 votos contra uno (la ministra Margarita Luna Ramos salió de la sesión antes de la votación), la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó la controvertida Ley de Seguridad Interior, la cual validaba el uso de las Fuerzas Armadas, el Ejército y la Marina, para mantener la seguridad del país y que el Congreso de la Unión aprobó en diciembre del 2017 a pesar de las irregularidades en cuanto a la discusión y resolución de la misma.

Ese hito de felicidad se contrapuso a lo que ocurrió el miércoles cuando el Presidente electo presentó los 8 ejes que conformarán su estrategia sexenal de seguridad, estipulados en el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024.

A través del Eje 8, llamado “Plan de Seguridad Pública”, se anunció la creación de la Guardia Nacional, lo que significa que las Fuerzas Armadas continuarán en las calles.

A razón de la controversia generada a este respecto, escribo sobre la creación de la Guardia Nacional.

Foto: Índice del Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024

¿Qué es la guardia Nacional?

La Guardia Nacional no es más que otra manera de nombrar a los cuerpos militares.

Así pues, el Eje 8 del Plan Nacional de Paz y Seguridad, empieza con un breve preámbulo sobre cómo los gobiernos latinoamericanos se han caracterizado por utilizar a la institución militar como brazo derecho. Después, se hace mención sobre la pérdida de credibilidad que sopesa sobre militares y marinos en virtud de la falta de preparación, atribuciones, misión e incapacidad que éstos han tenido para la prevención y el combate al delito, así como también la policía federal.

El Plan también acepta que no es viable retirarle a las Fuerzas Armadas el papel de la Seguridad Pública, en virtud de la descomposición de las policías.

“Es imperativo que nuestras Fuerzas Armadas participen en la construcción de la paz, principalmente en la formación, estructuración y capacitación de la Guardia Nacional”.  Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024.

La administración entrante prevé mediante una reforma constitucional al artículo 76, la resurrección de la Guardia Nacional creada en 1846 por José Mariano Salas, presidente de México [durante 4 meses] para defender al país de la invasión de Estados Unidos. Y que no es utilizada desde el Porfiriato.

La estrategia de militarización obradorista

Pretender que la estrategia de militarización obradorista es nueva, sería erróneo. Pretender que dicha estrategia no perpetúa ni legitima durante otros 6 años la “guerra contra el narcotráfico” empezada en 2006 por Felipe Calderón, también lo es.

Foto: Cuartoscuro

Aunque, romantizando la “formación académica y práctica en procedimientos policiales, derecho penal, derechos humanos, perspectiva de género, primeros auxilios, protección civil” que recibirán los militares y marinos, no podemos olvidar que ni el Ejército ni la Marina están facultados para realizar actividades del orden civil, pues la Institución militar tiene su origen en proteger la seguridad nacional ante amenazas extranjeras, lo que significa que sus miembros han sido adiestrados para la guerra.

El Presidente electo ha propuesto modificar la Constitución para continuar con la estrategia calderonista que ha generado más de 200 mil asesinatos violentos y más de 37 mil desapariciones, a pesar de sostener en diversas ocasiones que la guerra contra el narco tenía que parar.

Como Benito Juárez, instaurando la República a través de la Guardia Nacional en 1858, Andrés Manuel parece querer utilizar la Guardia Nacional para “instaurar” su Cuarta Transformación.