Fuente: Reforma

A partir del día de hoy empieza un capítulo muy importante para el Gobierno de México. Desde hoy y hasta el viernes 11 de enero los embajadores, cónsules y titulares de las misiones de México en el exterior se reunirán en la XXX Reunión de Embajadores y Cónsules (REC 2019) con sede en la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Los 105 titulares de las misiones diplomáticas de México en el exterior se reunirán con el canciller Marcelo Ebrard, para delinear la política exterior del gobierno durante el sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si bien, la Doctrina Estrada desde el siglo XX ha sido el eje rector para conducir nuestra política exterior, lo cierto es que durante los gobiernos panistas a partir del nuevo milenio encabezados por Vicente Fox y Felipe Calderón (y también durante el sexenio de Enrique Peña Nieto) se han rechazado los postulados de dicha doctrina, sobre todo por conciliar intereses con Estados Unidos, y se ha utilizado el intervencionismo como estrategia electoral.

Por ejemplo, durante la administración foxista, por primera vez México votó en contra de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos contraviniendo el principio constitucional de no intervención.

En 2013, el entonces Presidente Enrique Peña Nieto se comprometió a mejorar  la relación bilateral con el  presidente de Cuba, Raúl Castro, en la I Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Chile.

Años después, sería su gobierno bajo la tutela de Luis Videgaray quien también, apelando los derechos humanos, intervendría en los asuntos internos de Venezuela.

Pero ¿qué es la Doctrina Estrada?

La doctrina Estrada, como mencioné con anterioridad es el ideal principal de la política exterior mexicana.

Después de la Revolución Mexicana, en un contexto político marcado por constantes golpes de Estado en América Latina, que provocaban la llegada al poder de dictadores y que hacían común el cambio de gobierno sin que este ocurriera legalmente, el entonces Secretario de Relaciones Exteriores durante la Presidencia de Pascual Ortiz Rubio, redactó y publicó un comunicado a través de la cancillería mexicana el 27 de septiembre de 1930, para manifestarse en contra de que los países decidan si un gobierno extranjero es legítimo o ilegítimo producto de un movimiento revolucionario. Esta pasó a tomar el nombre de su autor y se le conoció como la Doctrina Estrada.

Dicha doctrina contradecía la Doctrina Tobar preponderante en aquella época y que proponía que cada país debía reconocer al gobierno de otro país para que este fuera considerado válido o legítimo.

Como una de las más grandes aportaciones de México al derecho internacional, la Doctrina Estrada se fundamenta en dos principios rectores que durante el siglo XX le valieron de reconocimiento internacional y también para evitar conflictos internacionales con otras naciones: 

  1. La Autodeterminación de los pueblos, que significa el derecho que tienen los pueblos para “aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades”.
  2. La No Intervención en los asuntos internos de otros Estados.

Principios  recogidos en la Carta de las Naciones Unidas y en el Artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Habrá que esperar que es lo que se define en la XXX Reunión Embajadores y Cónsules (REC 2019) y si la Doctrina Estrada regresa a ponderar nuestro actuar frente a la comunidad internacional, lo que parece que será así, sobre todo con la declaración del subsecretario para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Maximiliano Reyes Zúñiga, quien aseguró que México mantendrá relaciones diplomáticas con Venezuela y el rechazo de México al pronunciamiento realizado el viernes por el Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y México) en el cual piden a Nicolás Maduro que no asuma el segundo mandato como Presidente de Venezuela sino que transfiera el poder a la Asamblea Nacional en virtud a la falta de garantías intra e internacionales que mermaron la legitimidad de los comicios presidenciales de mayo del 2018.

Foto: EFE

Lo interesante será cuestionarnos, si una Doctrina creada en el siglo XX en un escenario tumultuoso y de incertidumbre social y política que nos ha permitido escoger nuestras batallas podrá seguir rigiendo la diplomacia mexicana hoy en día, sobre todo, con una realidad tan distante a la de 1930 y con una sociedad civil exigente con temas como el respeto a los derechos humanos de la comunidad LGBTTI, los derechos humanos de las mujeres así como otros temas que definen a las sociedades en el siglo XXI.