En las elecciones presidenciales celebradas el día de ayer en Argentina con más del 47% de los votos el peronismo regresó al poder. Representando al “Frente de Todos”, Alberto Fernández, quien fuera jefe de Gabinete de Cristina Fernández en 2007 y ahora con ella en fórmula como vicepresidenta logró vencer a la coalición del presidente Mauricio Macri, “Juntos por el Cambio”, sin necesidad de una segunda vuelta.

Sin embargo, el retorno del peronismo al poder no resultó sorpresivo tomando en cuenta la crisis financiera que hereda Macri. Y que provoca que Alberto Fernández sea especialmente cauto a la hora de lograr una transición ordenada para así, evitar un escenario económico desastroso.

¿Miel sobre hojuelas para el peronismo?

El presidente electo no tendrá una administración nada sencilla, pues tendrá que hacer frente a la continua depreciación del peso, la inflación, la caída de los salarios, el desempleo y además, renegociar las condiciones del préstamo de 57.000 millones de dólares concedido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018 y del cual, todavía falta por desembolsar un 22% que el mismo Fondo ha postergado por razones electorales y ante la evidente realidad de que Argentina no podrá hacer frente a los compromisos adquiridos de pagar la deuda total entre 2021 y 2023, como estaba previsto; pues la depreciación es tal, que tan solo en un año el peso argentino pasó de valer 37 pesos frente al dólar a valer más de 60 pesos lo que complicó el panorama para la reelección de Macri.

Si bien, desde hace meses Alberto Fernández se encuentra trabajando junto con su equipo en un plan económico para rescatar al país de la crisis (o al menos eso anunció en campaña electoral), no será hasta el primer año de su periodo presidencial que se podrán medir los resultados positivos o negativos que tendrá la aplicación de este. Por lo que probablemente tenga que pensar en medidas con efectos a corto plazo o de lo contrario, el sentimiento de malestar general que está permeando en la región no tardará en hacerse presente en la sociedad argentina.

Si en el 2015, el cansancio al kirchnerismo (2003-2015) con su fuerte intervención estatal le permitió a Mauricio Macri llegar al poder, en 2019, es la desilusión macrista lo que motivó en las urnas el retorno del peronismo.