Foto: The Canadian Press/ Ryan Remiorz

En 2015 con el slogan “Cambio verdadero” (Real Change en inglés), Justin Trudeau del Partido Liberal se convertía en primer ministro de Canadá rompiendo con el gobierno conservador de Stephen Harper, en ese entonces líder del Partido Conservador.

Abanderando las causas medioambientales, multiculturales, feministas y de inmigración Justin Trudeau no solo logró convertirse en uno de los políticos más populares de Canadá sino también del mundo, principalmente por su acertada forma de comunicar a través de sus redes sociales las políticas públicas de su gestión, llenando así el vacío que dejó Barack Obama.

Sin embargo, 4 años después y en plena carrera por la reelección, la desilusión de Trudeau es tal, que su nivel de aprobación es de los más bajos que ha tenido un mandatario canadiense en los últimos años según sondeos. Razón por la cual, en la mayoría de las encuestas los números de los Liberales y de los Conservadores son similares.

En el escenario más positivo para el líder del Partido Liberal y actual primer ministro, en las elecciones del 21 de octubre, no logrará obtener los 170 asientos de los 338 de la Cámara de Comunes necesarios para lograr una mayoría, por lo que tendría que hacer alianzas con otros partidos para gobernar en coalición.

En el escenario más negativo, el fenómeno populista, tendencia a nivel global logrará darle la mayoría a Andrew Scheer del Partido Conservador lo que lo convertiría en primer ministro canadiense para los próximos 4 años. Si bien, desde 1939 el primer ministro ha ganado por lo menos una reelección para el siguiente mandato, cualquier escenario es posible.

Comentarios finales

Los liberales se aferran a la reelección basándose en algunos de los logros de la gestión de Trudeau, entre los que se destacan el crecimiento económico sostenido, los bajos niveles de desempleo, así como los niveles más bajos de pobreza de los últimos años en Canadá.

Sin embargo, el escándalo político producto de la intromisión del primer ministro canadiense en la red de corrupción de la constructora SNC-Lavalin, acusada de sobornar a funcionarios en Libia durante el gobierno de Muamar Al Gadafi, provocaron una serie de dimisiones a principios de este año, como la de la primera fiscal general indígena del país, Jody Wilson-Raybould que dañaron la imagen pública de Trudeau. Además, la publicación de una serie de fotos catalogadas como “racistas” un mes antes de las elecciones también contribuyeron a su caída en las encuestas.

A pesar de que existen diversas razones que han mermado la popularidad de Justin Trudeau, el doble discurso que ha manejado desde el inicio de su administración es la razón principal. Por mencionar algunas de las contradicciones en su discurso; apostar por un gabinete equitativo, pero al mismo tiempo negarse a reformar el sistema electoral de Canadá que permitiría a más mujeres llegar al Congreso o llamarse defensor del medio ambiente y bajo esa fachada seguir perpetuando la expansión de las mineras canadienses ubicadas en Latinoamérica.

El problema de colocar a los políticos en pedestales tan altos es que en algún momento el mito en torno a la persona va a desaparecer.