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La última semana de marzo, Egipto estuvo en todos los reflectores del mundo debido a una serie de sucesos trágicos que afectaron su imagen internacional.

A nivel interno, el accidente de tren en Sohag, Alto Egipto que costó la vida a decenas de personas, así como el derrumbe de un edificio en El Cairo, la capital, en el cual murieron 18 personas. A nivel externo, el bloqueo -por casi una semana- del Canal de Suez provocado por el atasco de uno de los buques portacontenedores más grandes del mundo; el “Ever Given” con sus 400 metros de largo, 60 de ancho y su capacidad para cargar 20,000 contenedores.

La importancia del Canal de Suez radica en su tamaño y sobre todo, en su ubicación. A pesar de haber sido construido en 1869, sus 193 km de largo lo convierten en el canal más largo a nivel mundial y en la principal ruta de conexión entre Europa y Asia sin necesidad de circunnavegar África, lo que significa un ahorro significativo en días y hasta semanas de traslado. Más del 10% del comercio mundial se hace a través de dicho canal que conecta al mar Mediterráneo con el Océano Índico a través del mar rojo ubicado al sur de Egipto. Además, por esta vía se trasladan el 25% de los contenedores de mercancías y gran parte del petróleo y gas licuado provenientes del Golfo Pérsico, principalmente el de Qatar; por lo que al principio del accidente hubo un alza en los precios del petróleo.

Cabe señalar que el bloqueo no supuso gran impacto en los precios del crudo debido a otros factores como el volumen de reservas y a que, en los últimos años, la demanda de combustibles fósiles de países asiáticos como China y la India ha aumentado considerablemente, quitando peso a los mercados tradicionales como la Unión Europea o el Reino Unido.

Si bien, el atasco del “Ever Given” no es el primer suceso que obliga a cerrar el traslado por el Canal, es la primera vez que ocurre por errores humanos. En 1967 debido a la Guerra de 6 días entre Egipto y sus aliados contra Israel, el entonces presidente de Egipto, Gamal Abdel Nassar ordenó el cierre de esta ruta que se abrió hasta 1975 y que desde entonces demostraba la dependencia mundial hacia el comercio marítimo.

Regresando a la cuestión central, es en este escenario de “mala imagen internacional” frente a los cuestionamientos en torno al accidente del “Ever Given” que el sábado 03 de abril, el gobierno militar de Al-Sisi celebra “El desfile Dorado de los Faraones”, transmitido por la televisora estatal egipcia y por internet para el resto del mundo.

Con una transmisión de más de 2 horas, el presidente de Egipto Abdel Fatah Al-Sisi nos muestra todas las obras de infraestructura y reconstrucción que ha realizado desde el Golpe de Estado que lo llevó al poder en 2013 y en varias cápsulas grabadas con anterioridad, se hace un recorrido por varios de los lugares más representativos de la cultura egipcia.

El evento a cargo de una orquesta sinfónica, cantantes y diversos bailarines- y el cual presencia Al-Sisi desde una sala llena de personalidades políticas- llega a su punto culminante cuando empieza el desfile de 22 momias -18 faraones y 4 faraonas- llevados en tanques especiales con el nombre del faraón/ faraona que transportaban, adornados al estilo “faraónico” del evento, pero dotados de mecanismos de absorción de choques y nitrógeno para su conservación.

Durante 40 minutos las momias fueron trasladadas desde el Museo de El Cairo hasta el recién inaugurado Museo Nacional de la Civilización Egipcia en donde serán expuestas a partir del 18 de abril. La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay celebró dicha decisión.

La estrategia del Al-Sisi es evidente: restablecer la imagen de Egipto a través del soft-power.

Si bien, es cierto que el Gobierno de Al-Sisi ha enfocado gran parte de su presupuesto en megaproyectos culturales y de infraestructura como la Nueva Capital Administrativa, contando con el respaldo financiero de aliados como Arabia Saudita, también es cierto que dicho “desarrollo” ocurre a expensas de la libertad y se ejerce a través del terror, pues desde su llegada al poder en 2013, Al-Sisi ha instaurado un régimen autoritario que con la excusa de eliminar al terrorismo islámico oprime y persigue a cualquier persona que él considere oposición.

No sería arriesgado mencionar que el majestuoso desfile del sábado logró el cometido de Al-Sisi, al hacernos olvidar lo dictatorial de su régimen y hasta el suceso del “Ever Given”.