(Foto: Dino)

Durante la presentación del Plan Marshall en un discurso en la Universidad de Harvard el 6 de junio de 1947, el Secretario de Estado, George C. Marshall dio a conocer una estrategia para reactivar la economía de los países europeos en la época de posguerra después de la II Guerra Mundial para devolver la estabilidad mundial. Con la imposición de una serie de políticas económicas, sociales y por supuesto, políticas EE.UU. reconocía que su estrategia global, sus intereses geopolíticos y estratégicos no podían llevarse a cabo sin países aliados con los que se deberían consolidar las relaciones. Por ello, EE.UU. debía acercarse a estos con respeto.

Con el fin de la SGM y en plena guerra fría EE.UU. concluyó que Turquía podría ser un gran aliado como pieza  fundamental en su estrategia contra la Unión Soviética dando a cambio asistencia económica y militar. Como efectos del acercamiento político entre Washington y Ankara, estuvieron la inclusión de Turquía en el Plan Marshall, en la Doctrina Truman y, en 1952, en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Siete décadas después, la relación entre Ankara y Washington, atraviesa una grave crisis diplomática que si bien ha tenido altas y bajas durante estos años, se ha recrudecido en los últimos 5 años, especialmente tras el fallido golpe de Estado de 2016 en el que el gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, acusó al clérigo musulmán Fetullah Gülen de orquestar el alzamiento militar desde Pensilvania, EE.UU, donde reside desde su auto-exilio.

Intento de golpe de Estado, un ex aliado turco y un pastor estadounidense

Hoy en día, la relación entre ambos aliados de la OTAN se encuentra en un punto de quiebre. ¿Pero en qué momento se rompió el vínculo especial que alentaba a Turquía a apoyar a EE.UU?

La noche del 15 de julio del 2016, ocurrió un intento de golpe de Estado contra el gobierno de Erdoğan, sin embargo, debido a la falta de cohesión y apoyo del poder castrense, el atentado resultó un fracaso, lo que llevó a algunos a especular que el atentado fallido pudo haber sido un auto ataque orquestado por el mismo gobierno para poder incrementar las represiones y detenciones de la oposición de manera justificada.

El presidente turco y su gobierno, culparon al clérigo musulmán Fetullah Gülen, autoexiliado en Pensilvania desde hace más de 15 años y quien en los años 80´s fungió como aliado del gobierno turco para reducir el control militar y la defensa de éstos a un estado laico, ya que no aprueban la influencia islamista en las instituciones del Estado. Al contar los gülenistas con cada vez mayor influencia en las distintas instituciones del Estado en 2013, como punto de quiebre, Erdogan se volvió contra su viejo aliado Fetullah Gülen, acusándolo de desatar una cacería de brujas contra miembros de su gobierno, en el marco de una investigación por corrupción. Desde entonces, Erdoğan ha visto Gülen como el enemigo número uno de su gobierno y ha pedido a EE.UU. su extradición

El Gobierno de Turquía volvió a pedir la extradición de Gülen acusándolo de orquestar el golpe un día después del atentado, sin embargo, Estados Unidos reiteró que no lo extraditaría a menos que presentaran pruebas de su implicación con el golpe.  El gobierno de Erdoğan reaccionó tomando medidas extremas, despidos de más de 170.000 funcionarios públicos con las detenciones de 140.000 personas presuntamente implicadas en el atentado.  De entre los cientos de detenidos, como ficha de cambio, Erdoğan detuvo a Andrew Brunson, un pastor estadounidense que se encontraba en Turquía, y que fue acusado de espionaje y de terrorismo para negociar la extradición de Gülen, algo que el mismo mandatario aseguró en septiembre del año pasado.

Erdoğan y Trump, economía y política


(Fuente: Kayhan Ozer/Anadolu Agency, via Getty Images)

Si bien es cierto que las relaciones entre Turquía y EE.UU. no fueron siempre de amistad, cooperación y respeto, es notable que las tensiones se han agravado desde el mandato de Barack Obama. Y ahora, con Donald Trump al frente de la Casa Blanca, parece haber logrado un consenso en gran parte de la política turca.  La tensión de la guerra comercial y política junto con el distanciamiento diplomático parecen haber llegado a otro nivel con el actual mandatario republicano.

Ellos tienen dólares, nosotros tenemos a nuestro pueblo, tenemos el derecho y tenemos a Alá“, respondía el presidente turco el jueves al tuit de su homólogo estadounidense, donde presumió la fuerza del dólar en contraste con la lira turca, que ha perdido un 40% de su valor en lo que va de año. Aunado a la carta que publicó Erdoğan el pasado viernes, dirigida al medio New York Times, advirtiendo sobre los peligros de las relaciones y los intereses que hay en juego entre ambos países.

La tensa relación entre Turquía y EE.UU en diversos aspectos se puede resumir en dos rubros muy importantes. En el primero, el económico, la imposición de aranceles al acero y al aluminio, ordenada en marzo por el Gobierno de Trump y que el viernes pasado fue duplicado para el caso particular de las importaciones turcas, generando una caída de la lira y agravando la crisis diplomática.

En contragolpe, como una medida de presión hacia EE.UU., Recep Tayyip Erdoğan llamó el martes en un discurso televisado a boicotear los productos electrónicos estadounidenses. Después, el miércoles sin previo aviso y publicado como decreto oficial, Turquía dobló los aranceles a una veintena de productos estadounidenses como el arroz, el carbón, los productos cosméticos, bombas centrífugas y derivados de la celulosa y el plástico; los automóviles ahora costaran 120% más caros, las bebidas alcohólicas 140% más y las hojas de tabaco tendrán un incremento de 60%.  Con el anuncio de dichas medidas económicas, aunque superficiales, hicieron subir el precio de la lira turca otorgándole cierta estabilidad temporal a la moneda de dicho país euroasiático.

Como se ha mencionado a lo largo de este articulo y bajo un contexto político, otra de las razones de la crisis diplomática entre Ankara y Washington se debe a la detención del pastor evangélico Andrew Brunson en Turquía, mismo que está acusado de apoyar al grupo detrás del fallido golpe de Estado en 2016. No obstante, la gota que derramó el vaso fue la sanción impuesta por el gobierno estadounidense  contra el ministro de Justicia y del Interior de Turquía en virtud de no haber liberado a Brunson.

En la vertiente política tampoco se vislumbra una solución próxima. Apenas la noche del lunes, el consejero de Seguridad Nacional de EE.UU, John Bolton, se reunió con el embajador turco, Serdar Kiliç, en la Casa Blanca y le dejó claro que a no ser que liberen al pastor evangélico Andrew Brunson, Washington no aflojará la presión sobre Turquía. Sin embargo, a manera de rechazo, este miércoles el tribunal turco que lleva el caso rechazó una nueva apelación del abogado de Brunson exigiendo su puesta en libertad.

Incirlik, un punto geoestratégico

A 110 km de la frontera con Siria, hay una base aérea turca, la cual ha sido durante décadas escenario de los frecuentes altibajos en las relaciones entre Washington y Ankara.

Gracias a su ubicación geográfica con respecto a Medio Oriente, en Incirlik existen aproximadamente entre 50 y 90 bombas atómicas B-61 del total de 200 de las que dispone la OTAN en Europa. Como uno de los puntos estratégicos más importantes para la OTAN y Estados Unidos, hasta hace poco la Fuerza Aérea de los Estados Unidos iniciaba sus ataques contra el grupo Estado Islámico (EI) en Siria e Irak desde dicha base aérea.

Turquía también se beneficia de compartir su base naval debido a que los militares estadounidenses le proporcionan inteligencia y drones de reconocimiento en la zona fronteriza para poder  vigilar al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

Aunque tanto EE.UU. como Turquía han resultado beneficiados por esa estrecha relación, desde que empezaron las fricciones, Erdoğan acusó a Washington de suministrar armas a las Unidades kurdas de Protección Popular (YPG) en Siria; sin embargo el gobierno turco teme que puedan ser usadas en su contra tras la derrota de los grupos yihadistas debido a que Turquía considera al Partido kurdo sirio de Unión Democrática (PYD) y su brazo armado, las YPG, como una extensión del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), el cual está proscrito como organización terrorista en Turquía.

Washington vs Ankara y la vertiente iraní

Aunado a la imposición de aranceles, al encarcelamiento de Brunson y al conflicto de la guerra, se encuentra la re-imposición de sanciones contra Teherán por parte de Washington y la amenaza de castigar a quienes hagan negocios con Irán choca con los intereses y las necesidades de Turquía.

Turquía depende en gran medida de Irán para cumplir con sus necesidades energéticas, por lo que la mayor parte del gas y petróleo que importan provienen de Irán. Debido a que según cifras oficiales, los turcos solo producen internamente una cuarta parte de la energía que consumen y la otra parte deben importarla.

A pesar de la amenaza de EE.UU., el ministro de Energía de Turquía, Fatih Donmez, anunció que su país seguirá comprado combustible a Irán en cumplimiento de los acuerdos  suscritos pues Turquía responde a intereses propios y no a los intereses de otros países.

Lo que sería importante destacar del conflicto turco-estadounidense es que en efecto, no es un conflicto reciente, sino un conflicto que se viene arrastrando desde hace tiempo. Si bien antes y durante la guerra fría Turquía fungió como aliado importante para EE.UU. sobre todo por su posición estratégica respecto su cercanía con la URSS, hoy en día EE.UU. parece haber perdido el interés en conservar alianzas y relaciones con países que durante los años del comunismo sirvieron a sus intereses. Ahora que Turquía parece voltear a ver a otros bloques como el conformado por Rusia, China e Irán, ¿se podría especular que Estados Unidos tuvo un error estratégico con respecto a Turquía, sobre todo por la importancia que ha significado este país para la OTAN y para el propio Washington? Y de ser así ¿qué implicaciones habría al respecto? ¿El nuevo acuerdo alcanzado por Erdoğan y Putin para la adquisición del sistema ruso S-400, incompatible con los estándares de la OTAN tendrá implicaciones negativas en esta relación de aliados? Pero más importante, ¿Cuál será el impacto del conflicto turco-estadounidense en las elecciones intermedias de noviembre en EE.UU?