Foto: Héctor Téllez

Con la importancia que tiene el sector petrolero para el gobierno de Andrés Manuel sobre todo por ser el pilar de su nacionalismo revolucionario, el 81 Aniversario de la Expropiacion Petrolera no podía pasar desapercibido como en los años del Gobierno de Enrique Peña Nieto.

El día de ayer el Presidente y Rocío Nahle, Secretaria de Energía (una, sino es que la mujer más importante de la Cuarta Transformación al ser la cabeza de la política energética del país), aprovechando la Conmemoración de la Expropiación Petrolera, anunciaron las cuatro empresas internacionales que contenderán por la construcción de la Refinería Dos Bocas en Tabasco, mediante el proceso de licitación restringida (una licitación restringida, a diferencia de un concurso público o abierto, permite a PEMEX escoger por lo menos a tres empresas para que presenten sus propuestas, de acuerdo con la Ley de PEMEX), en otras palabras una licitación cerrada.

Lo interesante aquí, es que se eligió expresamente un día de orgullo nacional para anunciar que el rescate de la industria petrolera estará en manos de empresas internacionales, empresas que de hecho han sido acusadas por actos de corrupción a pesar de que el objetivo de la licitación restringida era precisamente escoger a las empresas con las mejores prácticas. Irónico ¿no?

Pero a todo ésto y aprovechando el anuncio del fin del neoliberalismo realizdo por el Presidente ¿cuál es la diferencia entre el neoliberalismo de EPN con su Reforma Energética y el neoliberalismo de AMLO que le apuesta a la vieja práctica de las licitaciones cerradas a empresas internacionales cuestionadas?

Supongo que los simpatizantes de Andrés Manuel ya están pensando en el nombre de nuestro nuevo modelo nacionalista “post-neoliberal”.

El papel del petróleo en México

El papel preponderante de la renta petrolera en el Gobierno de López Obrador además de reflejarse en el evidente aumento al presupuesto de PEMEX en más del 36% en comparación con el del 2018, también se refleja en el desinterés de la administración lopezobradorista en la generación de energías limpias y renovables, prueba de ello es la cancelación de las subastas energéticas así como de la reciente cancelación de la Cumbre de la Alianza Energética México-Alemania, ante la incompatibilidad de la Cumbre con la “realidad” que promueve la nueva administración y por favorecer la Reforma Energética de EPN, la cual Andrés Manuel claramente rechaza.

Si bien, es cierto que la política energética mexicana no podría explicarse sin el crudo, los hidrocarburos y la “joya de la corona petrolera mexicana”, PEMEX, los cuales han sido pilares de nuestro desarrollo, también es cierto que dicha política es la causa de nuestra dependencia energética a los hidrocarburos, a razón de una costosa y mal administrada empresa estatal que ha causado dificultades financieras al país pero grandísimos beneficios económicos a una élite política y sindical.

Aunque en palabras de AMLO, la nueva política energética tiene por objetivo “rescatar la industria petrolera y recuperar la soberanía energética del país”, no deja de significar lo mismo: aumentar la producción petrolera del país para seguir dependiendo del petróleo crudo mientras tratamos de compensar la balanza comercial deficitaria que tenemos por los hidrocarburos que importamos.

¿Seguir poniendo todos los huevos en una misma canasta?

Ante la caída de los precios del petróleo a nivel internacional que ni la OPEP puede mantener, a razón del auge de EE.UU. como el principal productor de hidrocarburos gracias al fracking, así como a la generación de energías renovables por parte de importantes actores como China y Rusia en virtud al aumento en la demanda de energías limpias, es evidente que la estrategia de AMLO es equívoca.

Lo que el Andrés Manuel y Rocío Nahle debieran hacer aprovechar la coyuntura energética internacional que se vive, explotando el potencial que tiene México en la producción de energías renovables para que así, nuestros huevos estén en más de una canasta.

Si no, volteemos a ver el caso de Venezuela, uno de los países más ricos en petróleo a nivel mundial, que gracias a basar su economía en un sólo recurso natural (es decir, a no diversificar su economía) y a una mala administración de sus recursos, ahora sufre una grave crisis política, económica y social.