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Tras el arresto del FBI a dos exfuncionarias del gobierno de Ricardo Rosselló implicadas en un esquema de corrupción ligado al Departamento de Educación y a la Administración de Seguros de Salud, ocurrió la “filtración” de las conversaciones homofóbicas y sexistas que sostuvo el Gobernador de Puerto Rico con otros altos exfuncionarios. El escándalo político más tarde se conocería como el “TelegramGate” y provocaría una crisis política en el Estado Libre Asociado (ELA) de Estados Unidos.

Pese a su rechazo inicial, después de 12 días de manifestaciones y reclamos que exigían su renuncia, el miércoles pasado a través de un video, Ricardo Rosselló sucumbiría a la presión renunciando al cargo de Gobernador de Puerto Rico.

Gracias el éxito de las protestas, el papel preponderante de los artistas Ricky Martin, Residente y Bad Bunny con su poder de convocatoria tanto en redes sociales como en la propia isla, les valdría el reconocimiento como líderes del movimiento ante la comunidad internacional.

Si bien es cierto que el éxito de un movimiento depende de múltiples factores tales como el contexto histórico del país, la injerencia extranjera, el hartazgo social y otros; para fines de este análisis se eligieron la población, el factor Estados Unidos y la carga mediática con la participación de diversos artistas como factores clave para la renuncia de Ricky Rosselló.

En primer lugar, si comparamos la ola de protestas en Puerto Rico con las protestas más recientes en Hong Kong, sería evidente que la magnitud de una manifestación de 500,000 personas en Puerto Rico (como la que ocurrió el 22 de julio) con una población de 3,195 millones (2018), es mayor a una con la misma cantidad manifestantes pero en Hong Kong y no solo por el hecho de que la población hongkonesa es el doble, sino porque el Gobierno y la sociedad civil están mucho más acostumbradas a la exigencia de demandas mediante protestas, que en Puerto Rico es menos común.

En cuanto el factor Estados Unidos, a pesar de la tensa situación existente entre dicho país y Puerto Rico, Donald Trump manifestó su rechazo contra Rosselló al describirlo como “un terrible gobernador”, validando así el movimiento que exigía la renuncia de Ricky Rosselló.

Pese a lo anterior, el carácter mediático presente desde el inicio de las protestas ha sido fundamental.

Debido a la implicación de actores sociales con fuerte presencia internacional, la amplificación de convocatoria fue mucho mayor que si éstos no hubieran participado reservando el movimiento al pueblo y la clase política puertorriqueña. La presión que se ejerció provocó que tanto los medios como la comunidad internacional se interesaran por lo que ocurría en Puerto Rico y después, celebraran la dimisión de un político enajenado de la realidad social de la isla, el respeto por los derechos humanos y las minorías. Un error para cualquier político del siglo XXI.

Si bien, con la renuncia de Rosselló la principal demanda de los manifestantes puertorriqueños se cumplió, lo cierto es después del 2 de agosto, la crisis política de Puerto Rico podría alargarse e incluso recrudecerse ante la crisis económica y social, la tensa situación frente a Estados Unidos y el desinterés de Wanda Vázquez, actual Secretaria de Justicia, a gobernar.

“Afilando los cuchillos” es el nombre de una canción de protesta que los artistas puertorriqueños Residente y Bad Bunny lanzaron contra Ricardo Rosselló y de la cual se toma el nombre del presente artículo.