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El domingo, el [aún] Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, publicó en un tuit las siglas del que al parecer sería el sustituto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aprobado el 22 de septiembre de 1993 por el Senado de la República y que entró en vigor el primer día de 1994.

Al día siguiente, después de 14 meses de negociaciones, la delegación mexicana anunció que habría un nuevo tratado comercial con EE.UU. y Canadá.

El mismo lunes, Donald Trump ofreció una rueda de prensa en la Casa Blanca, en ésta, agradeció al equipo del todavía Presidente, Enrique Peña Nieto y del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. En Ottawa, Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá junto con Chrystia Freeland, Ministra de Asuntos Exteriores canadiense, celebraban y agradecían por el nuevo acuerdo trilateral.

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Así, a casi un mes para las elecciones de midterm o intermedias que se celebran el primer martes después del primer lunes de noviembre (este año, el 6 de noviembre), Donald Trump, pavimenta el camino para que su partido, el Republicano, logre conservar la mayoría en ambas cámaras contradiciendo la intención de voto que le da el triunfo a los Demócratas.

Elecciones legislativas

Como cada dos años, los estadounidenses votarán en noviembre para renovar a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado (35 en esta ocasión).

Desde hace 4 años, el Partido Republicano tiene la mayoría en ambas cámaras. Sin embargo, a pesar de ser mayoría en la Cámara, ha tenido problemas para aprobar las leyes. Los republicanos enfrentan una grave incertidumbre política, sobre todo con la pérdida de votantes femeninas en virtud al desprecio demostrado durante la era trumpista y por el apoyo al candidato del presidente acusado de agresión sexual en su nominación a la Corte Suprema.

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Por lo anterior, el triunfo de los republicanos en las elecciones de este año será indispensable para sentar las bases y así, crear el escenario perfecto de camino a las elecciones presidenciales de 2020. De lo contrario, la reelección de Trump se tornaría más complicada sobre todo con un electorado descontento al no ver materializadas sus promesas de campaña.

Si bien ambas cámaras son importantes, el partido del presidente se debe esforzar en conservar el Senado, porque aprueba o rechaza los principales nombramientos. En especial ahora que la administración de Trump se encuentra sumergida en un contexto de desconfianza política gracias al Russia Gate, la especulación de un “impeachment” y una posible investigación por fraude fiscal contra el mandatario, además, de las tensiones con China.

Del TLCAN 2.0 al AMEC

Aunque desde el 27 de agosto México llegó a un acuerdo bilateral con Estados Unidos, fue hasta el domingo 30 de septiembre, cuando Canadá se suma al acuerdo. Pero será hasta el 30 de noviembre cuando Donald Trump, Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau firmen el nuevo acuerdo que entrará en vigor hasta el 2019.

Unas horas antes de que venciera el plazo del 1 de octubre impuesto por Estados Unidos, las tres delegaciones, anunciaron un nuevo pacto llamado “United States, Mexico and Canada Agreement” (USMCA). El Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (primero AEUMC y finalmente AMEC) reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) vigente desde hace 25 años.

En virtud de que el tratado deberá ser aprobado por los legisladores de cada país, desde la noche del domingo se presentó el texto del acuerdo a los Congresos de México y EE.UU, así como al Parlamento de Canadá.

Con la incertidumbre provocada por la llegada de Trump al poder en 2016 y bajo un contexto hostil para la economía mexicana, la primera ronda de negociaciones para la modernización del TLCAN, se llevó a cabo en Washington D. C. en agosto del 2017. Empezando así, con una serie de negociaciones que culminarían en marzo de este año con la séptima ronda de negociaciones en la Ciudad de México.

Si bien, como he mencionado antes, renombrar el NAFTA responde a cuestiones electorales (en Canadá en 2019 y en  EE.UU. en 2020) tampoco es casualidad que las iniciales de Estados Unidos vayan al principio del tratado haciendo alusión al “America First”, lo que nos lleva a preguntarnos en dónde se ubica China, el gigante comercial y gran rival de EE.UU. en la ecuación.

¿Y el factor china?

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En el capítulo 32.- Excepciones y Provisiones Generales, artículo 32.10, los países firmantes del USMCA se comprometen a no firmar acuerdos comerciales con países de no mercado. Tal vez pienses que países de no mercado son todos aquellos que se encuentren fuera de la región de Norteamérica, sin embargo, esto no es así. Una economía de no mercado, en realidad hace alusión a países que no son favorables al libre comercio como China.

Aunque en el borrador no se menciona explícitamente a China, no hace falta, pues es evidente que esta restricción está dirigida al país asiático y enemigo comercial número 1 de Trump.

La cláusula de economía de no mercado, se puede traducir como un instrumento de control de EE.UU. que condiciona las relaciones comerciales con China. Por ejemplo, en caso de que uno de los 3 países decida iniciar negociaciones con una economía de no mercado deberá notificarle a los otros, tres meses antes. Además 30 días antes de firmar el acuerdo comercial, el país negociador deberá enviar cualquier borrador de acuerdo para ser revisado por los otros dos países. En caso de que una de las partes decida firmar un pacto con el país de no mercado, las otras dos partes podrían terminar el USMCA, notificando seis meses antes de reemplazar el acuerdo trilateral por uno bilateral.

Con este veto, EE.UU. puede bloquear la entrada de productos chinos, a través de otros canales, las fronteras con sus vecinos, lo que le daría una ventaja para futuras negociaciones con dicho país. Considerando la guerra comercial entre EE.UU. y China, México y Canadá encontraría poco pausible firmar un acuerdo comercial con la segunda economía más grande del mundo.

EE.UU. mediante el USMCA ha creado un precedente en los tratados comerciales con el objetivo de crear un bloque anti-China basado en negociaciones bilaterales y ya no en acuerdos multilaterales, que otros, como la Unión Europea podrían copiar. ¿Es que acaso será ésta la nueva forma de dirigir las relaciones internacionales?

Los defensores de esta cláusula no la ven como una prohibición, sino consideran que más bien se trata de una cortesía notificar de cualquier acuerdo a los otros países. Es decir, cortesía mas no impedimento.

Para el representante de AMLO en las negociaciones del acuerdo, Jesús Seade: “La región se hace más proteccionista […] México ahora tiene, dentro de un tratado más cerrado, tenemos que ser muy abiertos y muy inteligentes en aprovechar las oportunidades que se cree”.

Si bien, podría parecer un retroceso para nuestro país, lo cierto es que ésto, va depender de la manera en la que se decida conducir tanto nuestra economía como nuestra diplomacia. Para México podría significar una ventana de oportunidad llenar el espacio que los productos chinos dejarán detonando y empoderando nuestro desarrollo productivo.

El saldo final sobre si México ganó o perdió con el nuevo acuerdo USMCA sólo se podrá ver dentro de algunos años con la esperanza de que la industria automotriz, siga siendo la joya de la industria mexicana a pesar de los esfuerzos de evitar que los empleos se trasladen a México mediante un mejor trato para los trabajadores estadounidenses y canadienses. Y de que la capacidad del nuevo Canciller, lleve a nuestro país a buen puerto.

Para finalizar, mientras el gobierno estadounidense ha liberado el borrador completo del acuerdo, el gobierno mexicano mediante la Secretaría de Economía sólo ha publicado un resumen ejecutivo de cada capitulo destacando únicamente los supuestos beneficios del acuerdo. Lo que me lleva a preguntarme si se trata de una estrategia política para que en un país donde el idioma oficial es el español se desconozca, sobre todo con lo apresurado de la firma, si el AMEC será nuestro aliado o nuestro verdugo.

*A la publicación de este artículo, todavía no había sido propuesto el nombre T-MEC.